DECÁLOGO PARA CONDUCTORES

 

1. Utiliza el vehículo a motor lo menos posible

¿Sabes que el uso del coche perjudica la salud y el medio ambiente? Cuidemos el aire que respiramos; es de todos. ¡Piénsalo!

2. El coche particular es el medio de transporte más caro para desplazarse por la ciudad.

Hay otros medios de movilidad más baratos, no contaminantes y mucho más eficientes. ¿Has pensado en usar la bicicleta, el patinete, el autobús municipal, o incluso ir andando en vez de utilizar tu coche?

3. El coche ocupa demasiado espacio

Es necesario un reparto más justo y equitativo del espacio público en la ciudad en el que podamos pasear, utilizar la bici, jugar y disfrutar de la calle… ¡Sin el agobio que produce el coche!

4. El coche provoca muchos y más graves accidentes

La siniestralidad del vehículo a motor es la más elevada y grave de todos los medios de transporte. ¡Y no te olvides que la contaminación que produce también mata!

5. El coche produce inseguridad a peatones y ciclistas

Hay que cumplir las normas de tráfico y poner especial cuidado en respetar el espacio reservado a peatones y ciclistas.

6. La velocidad eleva el riesgo. Respeta la Zona 30.

En las vías de ‘Zona 30’ de nuestras ciudades debemos reducir nuestra velocidad pues en ellas SIEMPRE tienen prioridad los peatones y ciclistas frente al coche. ¿No lo sabías?

7. Las aceras y los carriles bici no son aparcamientos

Son espacios reducidos, si aparcas en ellos peatones, ciclistas o personas con movilidad reducida no podrán utilizarlos y tendrán que salir a la calzada, con el riesgo que esto supone.

8. En ciudad: un carril, un vehículo

La bici en ciudad no va por el centro del carril para molestar, es su espacio de seguridad, así que tendremos que respetar su velocidad.

9. La bicicleta también es un vehículo

La bici puede usar la calzada como cualquier otro vehículo, por lo que no debemos mostrarnos agresivos con los ciclistas. ¡Tienen todo el derecho a circular por ella!

10. Por favor, respeta 1,5 m de distancia de seguridad

Al adelantar, todos los vehículos deben guardar distancia de seguridad con los demás, especialmente con peatones y ciclistas. ¡Está en juego sus vidas!

¡ENTRE TODOS, HAGAMOS DE NUESTRAS CIUDADES UN ESPACIO MÁS AGRADABLE PARA VIVIR!

30. La oportunidad de recuperar la calle

El lenguaje ejemplifica, como pocas cosas, los posos de nuestra cultura. Se infiltra en nuestra memoria y puede llegar a convertir en cotidiana cualquier anomalía. Así, es el propio lenguaje el que nos enseña, apenas comenzamos a caminar, que en la ciudad cuando pasamos de un lado a otro de una calle debemos “cruzarla”. Sin embargo, las calles no siempre se han tenido que cruzar, se deambulaba por ellas sin tener asignado un espacio a los lados. En algún momento se desposeyó a los peatones del espacio central de la calle y tuvimos que empezar a cruzarla. La ciudad se llenó de semáforos. El espacio central por el que empezaron a circular los coches logró continuidad y prioridad. Desde entonces los coches simplemente “pasan” y los peatones “cruzan”. El lenguaje terminó certificando la sustracción.

Esa fue, sin duda, una de las grandes victorias del automóvil en su conquista urbana. Ahora, aprendemos cual es la jerarquía urbana antes de saber tan siquiera lo que es un coche. La vida se confinó al perímetro de las calles.

Pero, como suele, llegan cambios. Esta vez, de la mano de una cifra. 30. Será obligado limite de velocidad para los coches en buena parte de las calles de las poblaciones. Razones no han faltado y ventajas muchas. Los ayuntamientos deberán hacer posible el cambio legislativo y adaptar las calles a la nueva norma. En ciudades medias y pequeñas, las nuestras, parece que será mas fácil identificar lo que no está a 30 que iniciar una carrera por ubicar treintas por todos lados. Si, todo a 30 excepto cuando nos indiquen otra cosa. Si los conductores asumen el mensaje “en ciudad a 30” la ciudad dará un gigantesco paso de calidad.

Hacer efectiva esta medida demandará algo mas que disponer señales de velocidad. Muchas ciudades, no terminan de confiar en radares y señales y diseñan calles para vivir, en las que no se pueda circular a mas de 30. Políticos, ingenieros, arquitectos, ¡el eje central de un vial no manda! Si queremos la calle a 30 deberemos prestar mas atención a lo que pasa en los bordes y doblegar y encoger el espacio central, el de los coches. Los ejes deberán transformarse en líneas sinuosas que impidan la velocidad y se acomoden al perímetro, donde está la vida. Si hay un colegio se ensanchará el espacio peatonal y se apartará la circulación, si hay una plaza se extenderá su pavimento y los coches deberán cruzarla, si hay un parque asomará a la calle, etc. etc.

Sin duda, una oportunidad para cambiar de protagonista en la ciudad. Que sean los coches y no los peatones los que empiecen a entender y sentir que han de “cruzar” la calle. Invertir prioridad, continuidad y sobre todo percepción. Si el itinerario peatonal es continuo y prioritario serán los coches los que crucen, si la vida de los bordes prima, será la traza del coche la que, sinuosa, se adapte a lo que ocurre alrededor. Si los conductores empiezan a sentirse conscientes de cruzar una calle, habremos aprovechado la oportunidad que viene de la mano de esta cifra.

¡Que la norma no quede en el pape! El 11 de mayo empezará a ser de aplicación.

 Ángel de Diego, arquitecto. Miembro de la Junta Directiva de Cantabria ConBici

 

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