No ha sido un día cualquiera

Esta mañana el cielo se presentaba despejado, sin una nube y la temperatura algo fresca, pero con la promesa de ir subiendo a lo largo del día. Un buen comienzo para la salida programada para este sábado. Un nutrido grupo de personas acuden a la convocatoria, donde siempre y a la hora de siempre. La bici nos acerca y es fuente de empatía: un “espontáneo” se une a nuestro grupo, y decide acompañarnos en nuestra ruta de hoy. La meta: la localidad de La Concha de Villaescusa hasta alcanzar la entrada del parque de Cabárceno por la parte de Obregón, siguiendo el trazado del antiguo ferrocarril de Ontaneda, que partía desde El Astillero.

Minutos de cortesía para los que, por imponderables, no acuden a la hora y salimos de la ciudad, como siempre por nuestro lugar favorito y también más seguro: el Puerto de Raos., para continuar bordeando el aeropuerto, hasta la Punta de Parayas.

Cuando se produce un pinchazo es muy recomendable que suceda en un lugar próximo a cualquier establecimiento hostelero, donde poder tomar un delicioso cafelito a media mañana. Por cierto que hoy se ha demostrado, como queda bien patente en las pruebas registradas, que las chicas son… mecánicas… Gracias, Sonia, por haber dejado bien alto el pabellón femenino. La ruta continúa sin sobresaltos después del trabajo arduo de algunos y del café descansando de los otros, atravesando las conocidas Marismas Blancas y llegando a El Astillero.

La actual vía verde atraviesa la ría de Solía, cuyos fangos tienen un tono rojizo procedentes del lavado del mineral de hierro realizado aguas arriba. En efecto, adentrándonos un poco más en el recorrido encontramos los restos de un antiguo lavadero de mineral de hierro. Toda la zona es abundante en yacimientos de mineral de hierro ya conocidos y explotados desde la época romana y que alcanzaron su máximo apogeo a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX con el desarrollo de la industria siderúrgica en la zona.

En el marco de esa industrialización de finales del siglo XIX se inaugura el ferrocarril de Ontaneda, en el año 1898 con el objetivo de articular el crecimiento industrial y económico de toda la zona. No solo el transporte del mineral está en la base de la construcción del ferrocarril, sino también el incipiente turismo de balneario que acercaba a los visitantes hasta las localidades de Puente Viesgo y Alceda.

Hoy la zona combina un desarrollo urbanístico importante con la ganadería de orientación lechera. El turismo, con Cabárceno como centro de atracción y la existencia de numerosas rutas, senderos, vías verdes… hace que se trate de una zona muy frecuentada.

Llega la hora de la comida, del compartir el pan, las viandas, las experiencias, y lo hacemos en la cercanía de Liaño, donde siempre es agradable el rato de la comida y la sobremesa. La vuelta se asemeja un poco a la “Sinfonía de los Adioses”: unos y otros nos vamos despidiendo y nos vamos desgajando del camino. Los últimos, los resistentes, aún harán otro descanso en la Punta de Parayas, para tomarse el refrigerio de rigor, topándose por azar con un evento deportivo que se desarrolla en la zona del puerto deportivo de Raos, nada menos que el campeonato de España de 10 km en ruta, prueba para absolutos y veteranos, que entretiene al grupo bicicletero como colofón a este entretenido y agradable día. Allí mismo se hace el balance de este paseo y la planificación para futuras salidas…

Pues eso mismo… Esperando la siguiente…

Crónica del ciclo-paseo a la Concha de Villaescusa. (Texto: Ana)

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